
La Volta hará una queja formal a la UCI por lo acontecido en la etapa reina
La edición número 104 de la Volta Ciclista a Catalunya 2025 será recordada por muchos motivos: el vibrante mano a mano entre Primož Roglič y Juan Ayuso, la respuesta multitudinaria del público y la impresionante resolución final en la mítica montaña de Montjuïc. Sin embargo, uno de los episodios más comentados, y que ha generado honda preocupación en la organización de la carrera, ha sido la controvertida gestión de la etapa reina prevista en la comarca del Berguedà.
Tan grave ha sido el descontento que el director general de la Volta, Rubèn Peris, ha anunciado que interpondrá una queja formal ante la Unión Ciclista Internacional (UCI). La misiva irá dirigida también a la Asociación Española de Organizadores de Carreras y a la Asociación Internacional de Organizadores de Carreras, con el objetivo de exponer su postura respecto a lo sucedido y abrir un debate sobre la actitud del pelotón profesional ante los cambios climatológicos y organizativos.
Una etapa reina que se quedó a medias
La etapa clave de la ronda catalana 2025, que debía coronar al Pradell y finalizar en Queralt, prometía ser decisiva en la lucha por la general. Sin embargo, todo se vino abajo cuando, en la víspera, se anunciaron fuertes rachas de viento que ponían en peligro la seguridad de los ciclistas, especialmente en las zonas más elevadas del recorrido. En base a ello, la organización de la Volta activó el protocolo climatológico de seguridad, eliminando las subidas de alta montaña y modificando el perfil de la etapa hacia un recorrido más corto y manejable.

A pesar del consenso alcanzado entre la organización, los equipos y las autoridades, una parte del pelotón no respetó lo pactado. Tal como lo expresó Rubèn Peris, “nos reunimos con todas las partes y a mitad de etapa algunos ciclistas dicen que no quieren seguir. Esta actitud no me gustó y demostró poca seriedad”.
Este desacuerdo, estructurado en forma de ‘plantón’ por parte de algunos corredores, truncó la jornada más esperada por los aficionados y dejó a la dirección de la carrera evidentemente molesta. Peris no dudó en compartir su malestar con los medios de comunicación, recalcando que la Volta “ha sido un éxito, pero lo ocurrido el sábado me supo muy mal. Nosotros fuimos los primeros en priorizar la seguridad”.
Seguridad vs actitud del pelotón: un debate recurrente
El episodio vivido en la Volta no es un caso aislado. En los últimos años, ha aumentado el número de ocasiones en las que el pelotón ha tomado decisiones unilaterales frente a percibidas amenazas de seguridad: etapas neutralizadas, descensos suprimidos, reivindicaciones colectivas, etc. Un ejemplo reciente fue la cancelación unilateral del Trofeu Andratx-Pollença durante la Challenge Ciclista a Mallorca 2025 o el incidente en la Vuelta a España 2023 donde Jonas Vingegaard convenció al Movistar Team de secundar una decisión de neutralización a falta de nueve kilómetros para la meta.
Estas situaciones han planteado un debate abierto sobre los límites de la autogestión del pelotón ante situaciones de peligro y el respeto a los acuerdos alcanzados con organizadores y comisarios. El propio exseleccionador nacional Pascual Momparler señaló que “ahora los ciclistas están en una posición que no me gusta nada. Lo más rápido que hacen es parar la carrera. Si queréis ir siempre en bicicleta con la misma temperatura, apúntate a la pista”.
Rubèn Peris exige respeto y sanciones ejemplares
Como máximo representante de la Volta, Rubèn Peris considera esencial elevar el tono de la discusión y exigir una reacción por parte de la UCI. En sus declaraciones, adelantó su intención de interponer una queja oficial: “voy a escribir una carta a la UCI para explicar todo lo sucedido, con copia a la Asociación Española de Organizadores de Carreras y a la Asociación Internacional”.
Y va más allá. Considera insuficiente la imposición de sanciones económicas en casos como este y defiende que “más que aplicar un reglamento y sancionar con dinero, hay que hacerlo con puntos”.
Esta defensa del principio de autoridad organizativa también pone sobre la mesa la necesidad de adaptar los reglamentos actuales a los cambios observados en el comportamiento de los corredores. Según Peris, se cumplió al pie de la letra el protocolo climatológico y el nuevo recorrido ofrecía condiciones seguras. “Se podrían haber dado las dos vueltas perfectamente y en el circuito marcado no hacía aire”, aseguró.
Un ‘plantón’ que resta espectáculo
Desde el punto de vista deportivo y narrativo, lo ocurrido empañó una de las etapas más atractivas del calendario internacional. La eliminación de las grandes cotas montañosas y la indecisión final entre seguir o pararse mermaron la emoción que se había construido en los días previos.
Los aficionados, volcados este año como nunca en las cunetas catalanas, se llevaron un sabor amargo. Las redes sociales se llenaron de críticas hacia unos corredores a quienes muchos consideraron poco comprometidos con el espectáculo. En palabras del propio Peris: “la Volta ha sido un éxito y cada año hay más gente en las carreteras. Lo del sábado quedará como una anécdota, pero no fue una buena imagen”.
El papel de la UCI y los protocolos de seguridad
En otro orden de cosas, la UCI ha venido actualizando sus protocolos climatológicos, que buscan estructurar las decisiones ante condiciones adversas como lluvia, viento o calor extremo. Sin embargo, los hechos recientes demuestran que aún existe un vacío normativo o de ejecución cuando la teoría se enfrenta a la realidad.
El problema se intensifica cuando las decisiones consensuadas son ignoradas por parte del pelotón. Es entonces cuando emerge el problema ético, de disciplina y, sobre todo, de mensaje institucional. ¿Cuánto poder debe tener el corredor frente al organizador? ¿Dónde termina la capacidad de autodefensa y comienza la desobediencia?
La Volta ha sido el último caso, pero otras pruebas también han enfrentado estos dilemas. Carreras como O Gran Camiño en 2023 o algunas jornadas del Tour y el Giro también han sido modificadas o interrumpidas frente a protestas del pelotón por inseguridad, ya sea real o percibida.
Primož Roglič y la carrera que salvó los muebles
Más allá del episodio de la etapa reina, la Volta 2025 ofreció uno de los finales más emocionantes de su historia reciente. Primož Roglič, el veterano corredor de Red Bull-Bora-Hansgrohe, logró arrebatarle en los últimos kilómetros la victoria general a un combativo Juan Ayuso.
El ataque final de Roglič en el circuito de Montjuïc fue de los que hacen historia. En apenas 20 kilómetros, el esloveno dio una clase magistral de táctica y potencia en solitario, mientras que Ayuso, exhausto y sin asistencia, no pudo responder.
Esta victoria consolida a Roglič como uno de los grandes referentes del ciclismo moderno y lo sitúa como favorito claro para el Giro d’Italia 2025. También dejó en evidencia su capacidad de reinventarse y sorprender a pesar de sus 35 años. Con este triunfo en Catalunya, demuestra que sigue siendo el “OG” del ciclismo, como lo calificó la prensa internacional.
Un ciclismo en busca de sí mismo
La combinación de tensiones internas en el pelotón, decisiones organizativas complejas y un entorno mediático exigente convierte al ciclismo profesional en un hervidero de opiniones y conflictos. En este contexto, la Volta se ha posicionado claramente en defensa del papel del organizador como garante del espectáculo y la seguridad.
La queja que se elevará a la UCI busca no solo gestionar un conflicto puntual, sino abrir una reflexión de fondo: ¿Cómo recuperar el equilibrio entre corredores, organizadores, equipos y reglamento?
¿Será escuchada la Volta? ¿Responderá la UCI con medidas concretas? ¿Habrá sanciones ejemplares o cambios reglamentarios en el futuro cercano?
Declaraciones que refuerzan el descontento
Pascual Momparler, organizador de la Clásica de Jaén y de la Copa del Mundo de Ciclocross en Benidorm, ofreció un análisis todavía más punzante: “el ciclismo es un deporte de caballeros, de gente que no pone excusas. Lo que pasó en la Volta fue de no ser ciclista. Si habían pactado dos vueltas, una neutralizada y otra top, pues hay que cumplirlo”.
Este tipo de declaraciones no hacen sino reflejar la fractura entre sectores que ven cómo evoluciona el deporte hacia nuevos modelos de toma de decisiones. En una era donde los corredores cuentan con más poder que nunca, muchos se cuestionan si existe una deriva hacia un ciclismo asambleario.
Conclusiones y propuestas para el futuro
El día en que la etapa reina de la Volta quedó “decapitada” será recordado como un punto de inflexión. La carta que enviará Rubèn Peris a la UCI podrá leerse como una llamada de atención, pero también como una oportunidad para reformular la manera en que se gestionan escenarios de crisis en carrera.
Entre las propuestas que podrían valorarse estarían:
- Formalización de compromisos preetapa entre partes con validez reglamentaria.
- Incorporación de sanciones deportivas (y no solo económicas) a quienes no respeten acuerdos.
- Revisión exhaustiva de los protocolos climatológicos, con criterios transparentes.
- Promoción de un código de conducta del pelotón en carreras WorldTour.
- Fortalecimiento del papel del organizador como figura técnica y no meramente logística.
Cualquiera de estas medidas debería ir enmarcada en una regulación clara, aplicable y, sobre todo, consensuada. Porque otra Volta sí, pero otro episodio como el del Berguedà sería una mancha demasiado difícil de borrar.
El ciclismo necesita decisiones valientes. Y la queja formal de la Volta puede, quizá, ser el primer paso para ese cambio.
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