El gran misterio de la recuperación del ciclista Pogačar

A lo largo de la historia del ciclismo profesional, ha habido corredores con talentos excepcionales, capaces de rendir al máximo en las condiciones más exigentes. Sin embargo, pocos nombres han generado tanto asombro y análisis como el de la recuperación del ciclista Pogačar. Su superioridad en la carretera es innegable, pero existe un aspecto menos visible que ha comenzado a intrigar a aficionados, entrenadores, científicos y rivales: su asombrosa capacidad de recuperación del ciclista Pogacar. La pregunta que todos se hacen es: ¿cómo se recupera Pogacar tan rápido después de esfuerzos titánicos, accidentes y jornadas infernales?

Este artículo explora a fondo el misterio que rodea la recuperación del ciclista Pogacar, que a sus 25 años parece haber alcanzado una resistencia fisiológica sin precedentes. Desde su alimentación y sus protocolos de entrenamiento hasta su fortaleza mental, pasamos por todos los elementos que componen uno de los secretos mejor guardados del pelotón profesional.

Una caída a 70 km/h... y al ataque minutos después

La edición 2025 de la Strade Bianche fue la perfecta metáfora de lo que representa Pogačar sobre la bicicleta: dureza mental, fuerza física y, sobre todo, una capacidad de recuperación sobrenatural. En plena carrera, el campeón esloveno sufrió una aparatosa caída a más de 70 km/h en una curva asfaltada, saliendo disparado hacia un arbusto cargado de espinas.

La recuperación del ciclista Pogacar es un fenómeno que merece un análisis detallado por su impacto en el rendimiento deportivo.

Cualquier otro corredor necesitaría días e incluso semanas para reponerse física y psicológicamente. Pero no fue el caso de Tadej. No sólo volvió a montar en la bicicleta sangrando por el hombro, el codo y la cadera, sino que en cuestión de minutos ya estaba realizando un esfuerzo descomunal: 470 vatios promedio durante 4:48 minutos, lo que equivale a 7.3 W/kg, mientras cazaba a sus rivales como si nada hubiera pasado.

Lo más impresionante es que, horas después del accidente, los médicos confirmaron que no había fracturas ni conmoción cerebral. Estaba cubierto de cortes y literalmente “lleno de espinas”, pero su rendimiento no se vio afectado. De hecho, culminó la carrera con una nueva conquista: su tercera Strade Bianche.

¿Recuperación genética o entrenada?

Este episodio reavivó un debate constante en la comunidad deportiva: ¿es la recuperación de Pogačar pura genética o resultado de protocolos de recuperación de vanguardia? La respuesta, como suele suceder en el deporte de élite, es compleja y probablemente sea una combinación de ambas.

Pogačar posee características fisiológicas excepcionales. De acuerdo con sus datos compartidos en podcast y medios especializados, su frecuencia cardiaca en reposo puede llegar a 37 latidos por minuto y su HRV (variabilidad de la frecuencia cardiaca) alcanza los 150 en días óptimos. Estas cifras indican no solo una tremenda condición cardiovascular, sino un sistema nervioso autónomo con alta capacidad de resiliencia ante la fatiga.

A nivel metabólico, se estima que su FTP (Functional Threshold Power) se sitúa en torno a los 6.8 a 7.0 W/kg, un umbral que muy pocos en la historia del ciclismo han alcanzado siquiera en entrenamientos, y mucho menos replicado en la tercera semana de un Grand Tour.

Pero la genética no lo explica todo. La forma en que Pogačar prepara su cuerpo y mente para absorber cargas masivas de estrés físico y luego regenerarse rápidamente lleva años de planificación científica, de técnicas cada vez más personalizadas y de una relación muy estrecha entre entrenador, nutricionista y médico de equipo.

La evolución del entrenamiento: del modelo tradicional al enfoque ultra personalizado

“Todo es diferente a cuando comencé", admitió el propio Tadej durante una entrevista en el Tour de Francia 2024. Desde su debut profesional en 2019, el esloveno ha transformado su metodología de entrenamiento. Originalmente trabajaba con Iñigo San Millán, defensor principal del entrenamiento basado en zonas bajas de intensidad (Zone 2). Pero tras sus derrotas frente a Jonas Vingegaard en los Tours de 2022 y 2023, decidió reinventar su enfoque.

Su nuevo preparador, Javier Sola, introdujo mayor variabilidad a sus sesiones: ahora incluye bloques de VO2 máx con torque bajo cadencia, simulacros de etapas completas, test de lactato en carretera y más entrenamiento de core en gimnasio para soportar mejor los esfuerzos prolongados en posición aerodinámica.

Uno de los pilares de esta nueva preparación ha sido la periodización específica orientada a la recuperación. En palabras del propio Pogacar: “Este año puse más atención en recuperar bien entre los esfuerzos. Antes daba por sentado que recuperaba rápido, pero ahora lo convierto en parte integral del entrenamiento”.

Este cambio ha potenciado su rendimiento. En la temporada 2024, logró ganar el Giro d’Italia, Tour de Francia y Campeonatos del Mundo, un “Triplete” que sólo otros dos corredores han conseguido en toda la historia: Eddy Merckx y Stephen Roche. Y lo hizo sin mostrar signos de fatiga profunda entre los eventos.

Datos clave: recuperación post-esfuerzo

En sus propias palabras y gracias a datos recogidos por Velon CC, Strava y análisis de entrenadores profesionales, estos son algunos de los parámetros asociados a su capacidad de recuperación inmediata tras esfuerzos de alta intensidad:

SituaciónTiempoVatios promedioW/kg
Ataque tras caída Strade Bianche4:48~470w~7.3 W/kg
Escalada Colle Pinzuto (tras caída)1:06630w~9.8 W/kg
Monte Grappa (Giro 2024)50:00410-425w~6.6 W/kg
Plateau de Beille (Tour 2024)40:00445w~7.0 W/kg

Estos números no sólo reflejan un motor fisiológico imponente, sino que apuntan a una resistencia a la fatiga sin precedentes. Lograr ese nivel de esfuerzo en la última semana de un Grand Tour, cuando la mayoría de los ciclistas apenas sostienen su umbral base, es monumental.

Nutrición milimétricamente calculada

La recuperación no solo está condicionada por el entrenamiento. La nutrición es otro pilar clave en el rendimiento de Pogačar. Su dieta gira principalmente alrededor del consumo eficiente de carbohidratos, tanto durante como después de los esfuerzos.

En entrevistas, el ciclista ha confirmado que puede ingerir hasta 120 gramos de carbohidratos por hora en competición —algo impensado hace cinco años y que requería “ir al baño literalmente durante la etapa”, como confesó en tono de humor. Hoy, gracias al trabajo conjunto con su nutricionista y al uso de productos personalizados de la marca Enervit, su sistema digestivo tolera esa cantidad sin dificultades.

Además, tras las etapas tienen un protocolo de recuperación sencillo pero efectivo: ingesta inmediata de una bebida con carbohidratos y proteínas, snacks ricos en azúcares simples y una cena alta en carga energética, todo medido según el gasto calórico de la etapa.

Pogačar lo resume así: “Yo no restrinjo la comida. Como postres y chocolate, pero en pequeñas cantidades. Una relación saludable con la comida me evita los atracones en la temporada baja". Este enfoque balanceado reduce el estrés metabólico y promueve una mejor recuperación.

El factor emocional: fortaleza mental y resiliencia psicológica

Pogačar no solo es un superdotado físico. Posee una inteligencia emocional elevada que le permite digerir la derrota y los imprevistos con gran madurez. Tras perder el Tour de Francia en 2023 frente a Vingegaard, agradeció emotivamente a su equipo y pidió disculpas por haber “fallado”. Su enfoque no fue buscar culpables, sino mirar hacia adelante y reconstruirse para ganar en 2024.

En una entrevista con el Dr. Peter Attia, el esloveno reveló que el trabajo emocional con su equipo es tan importante como el físico: “Después de la caída en el Granon y otra vez al año siguiente, me sentí destruido emocionalmente, pero tengo un grupo que me eleva”.

Esa inteligencia emocional se traduce también en su forma de competir. Sabe cuándo arriesgar, cuándo esperar y, lo más importante, cómo mentalizarse tras un accidente o una etapa mala para rendir aún mejor al día siguiente. Ese equilibrio psicológico influye directamente en la calidad del descanso, la recuperación hormonal y la respuesta inmunológica —aspectos vitales en un deporte tan exigente.

Tecnología al servicio de la recuperación

Pogačar utiliza tecnología de punta para monitorear su recuperación. Dispositivos como CORE Sensor (para registrar la temperatura corporal y prevenir sobrecalentamientos), herramientas de HRV nocturna y softwares de inteligencia artificial como Presight ayudan a su staff a ajustar cargas, sesiones de descanso activo y necesidades nutricionales al detalle.

Incluso su postura en bicicleta ha sido ajustada por biomecánicos como Alexandre Baccili para evitar sobrecargas musculares y mejorar la eficiencia. Todo está calculado para facilitar una pronta recuperación en los sucesivos días de competencia.

¿Se puede igualar esta capacidad?

Muchos entrenadores se preguntan si el modelo Pogačar puede replicarse. La respuesta es parcial: si bien su genética y umbral de potencia no son reproducibles para todos, sí existen aprendizajes significativos en su forma de integrar recuperación activa, alimentación precisa, salud mental y datos tecnológicos como parte esencial del rendimiento, no como algo secundario.

Equipos como Jumbo-Visma han intentado emular algunas de estas prácticas, y se espera que el "modelo Pogačar" se convierta en el nuevo estándar de entrenamiento y recuperación en los próximos años para los grandes corredores de vueltas por etapas.

Conclusión

Tadej Pogačar ha logrado redefinir lo que significa “recuperar” en el ciclismo moderno. No es sólo un prodigio físico, sino el resultado de años de evolución científica, conocimiento propio, nutrición avanzada y fortaleza mental inquebrantable. Cada vez que vuelve a atacar después de un esfuerzo extremo o una caída aparatosa, refuerza el misterio de su cuerpo casi invulnerable.

Su manera de prepararse, descansar y reponerse ha traspasado la lógica del alto rendimiento y lo ha transformado en un fenómeno aún más complejo: un atleta que no solo genera potencia, sino que la regenera a una velocidad sin precedentes.

Quizá el gran secreto de su éxito esté ahí, invisible a los ojos del espectador, entre un gel de carbohidratos perfectamente equilibrado y una noche de sueño profundo monitoreado por sensores. O tal vez, como ocurre con los grandes mitos del deporte, la magia reside justamente en lo que no se puede medir.

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Daniel Diaz

Mi experiencia y conocimiento siguen siendo un recurso invaluable para aquellos que buscan mejorar sus habilidades y disfrutar al máximo de su amor por las bicicletas.

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